sueño compartido
Con la industrialización, el antiguo orden jerárquico que situaba en la cima a la nobleza y sus bienes heredados sufrió un proceso de cambio, al aparecer nuevas formas de adquirir riquezas.
La revolución agraria había provocado un incremento en la población inglesa, que a su vez impulsó la economía al hacer crecer la demanda. Por primera vez en la historia de Gran Bretaña, el incremento de la población podía ser sustentado, gracias a las innovaciones introducidas en las técnicas de cultivo.
En consonancia, una clase social hasta entonces minoritaria comenzó a hacerse notar y a ganar en importancia: la alta burguesía agraria...
Charles se sentía como nunca con esas medias blancas de seda, notaba su suave tacto rozar con el vello de sus piernas...

la señorita workshire se encontraba en el salón de te, aguardando a su tía lady Margaret, hacía que leía, (la espalda recta las piernas cruzadas a la altura del tobillo, el cuello erguido, las dos manos sosteniendo el libro y reposando sobre sus piernas...) pero no leía, pensaba en el siguiente día, el día de su boda...

..cinco meses antes...
"Vas y vienes querido Charles y hoy mis fuerzas son las tuyas. Y tus manos me recrean, juegan con mi cuerpo desnudo y lo alimentan por tus ganas, por esas ganas que siento cada vez que me hablas... cada vez que me juegas, cada vez que me ganas.
Vas y vienes, y otra vez aquí me tienes: sonrojado, abrumado, deseoso, anestesiado por los besos que no me has dado pero que recorren mi cuerpo y me revuelven por dentro.
Vas y vienes... y cuando estás, no vacilas y te clavas en mi cuerpo y así me tienes, sumiso, obediente, paciente y atento a tus deseos.
Hoy me he enterado de tu compromiso con la bella Lucile, y he rememorado el internado como me mirabas en los vestuarios después de las clases de gimnasia, recuerdo tu sexo queriendo salir de tus calzones cuando cuando me quitaba los míos, recuerdo la última noche en South Morall...
Espero que seas muy feliz en tu matrimonio.
Afectuosamente
Philippe."
-Charles, querido, ¿que te ocurre?, te has quedado pálido leyendo esa carta, algo va mal-
-nada tía, no, todo va bien, me siento un poco cansado, quizás debería ir unos meses a South Morall antes del enlace y descansar-
-¿South Morall?, esa vieja residencia tan, tan, tan, agraria-

-si tía, allí podré dedicar horas a la lectura y a los paseossobre todo a descansary prepararme para desposar a la señorita workshire-
-sea así, querido, si es tu gusto; ve y descansa, llamaré a Milva para que la adecente antes de tu llegada-
"Iré a South Morall antes de mi enlace, me gustaría verte, abrazos. Charles"
El coche llego extremadamente temprano, al bajar, Charles observo la pequeña casa, casi se desvanece, hacía tanto calor.
A las cinco de la tarde, ni un minuto más ni un minuto menos el timbre de South Morall, sonaba, tímido, corto...
-El Señor Molvow-
-hágale pasar Milva y retírese a la cocina, no voy a necesitarla, el te lo serviré yo-
_muy bien señor-
Los minutos en los que Philippe tardó en recorrer el pasillo y abrir la puerta se hicieron eternos en el corazón de Charles...
_Buenas tardes Charles-
-bu...bu... Hola Philippe-
Tomaron el te casi sin hablar, mirándose, oliéndose, deseándose, miedosos de sus impulsos...
-es casi de noche-
-si lo es-
-si es tu gusto, puedes hacer noche aquí-
-no lo había pensado, pero no es una mala idea-
....
-la habitación de invitados está en obras, tendrías que...-
-¿dormir contigo?... querido Charles; no sería la primera vez, ¿recuerdas el internado?-
-...como olvidarlo-
la imaginación y el calor hicieron el resto, una soledad compartida los unía en ese momento, no había más que un único pensamiento en dos hombres juntos y distantes, tal vez nunca debiera suceder, pero la misma quietud demostraba un acercamiento.
Un movimiento sería como un aviso, el aliento entrecortado, el nerviosismo de esa noche se iba convirtiendo en algo tal vez deseado hace mucho tiempo y jamás hablado.
El aire se iba tornando denso, una atmósfera cargada de olor a sexo, presentía que algo iba a suceder a medida que cada segundo de aquella noche avanzaba sin tregua, no podían dormir, sus respiraciones se iban convirtiendo en jadeos solitarios como aullidos de reclamo.
Charles se giró, para dejar de pensar en aquello que lo envolvía, en aquella posición, oía a través de la fina capa de seda de la ropa de cama, el sonido del corazón de Philippe, un corazón latiendo con fuerza, un latir excitado, un palpitar especial, comunicándole su estado a través de los sonidos de su cuerpo.
la noche avanzaba y finalmente se quedaron dormidos, una noche eterna de sueños compartidos, momentos oscuros en sus mentes.
Dudas y placeres que al despertarse, les harían dudar de sus sentimientos.
Aún estaban sudorosos y para sorpresa, completamente juntos, abrazados en un solo cuerpo. Se miraron con cierta extrañeza pero sin despegar sus cuerpos. Los dos parecían tener miedo de separarse y no sentir aquel contacto especial y nuevo.
Ninguno de los dos se atrevía a preguntar como habían llegado a estar así, tal vez el deseo, los años, el amor escondido, todo a la vez, pero el caso que estaban allí, abrazados.
Y como en sueños, comentaron al mismo tiempo sin haberse preguntado nada, aquella simple frase…
_Sentí tus besos… -
Era sorprendente, habían tenido un extraño sueño. Un sueño que los llevó a sentirse en una noche mágica para ambos. Charles había sentido durante la noche, sus besos, sus caricias resbalando por su cuerpo, su lengua paseando en su desnudez… su calor perdiéndose por su piel.
Y ese sueño fue compartido para sorpresa de ambos, también por Philippe.
La oscuridad de la habitación era su aliada, daba la sensación que tuvieran miedo a ver la realidad. Y en esa penumbra se dieron sus primeros besos, se lamieron, acariciaron a la vez sus sexos, con ansia, con desesperación.
Así, en aquel amanecer disfrutaron de una nueva sensación y perdieron el miedo a no ser ellos mismos.
Aun jadeantes y empapados por el placer y el calor de la mañana, en medio de aquella oscuridad de la habitación, acertaron oir un ruido extraño, un murmullo al fondo del pasillo.
Charles se levantó sin saber muy bien de donde procedía el sonido, no encontraba el quinqué para encender la luz, y al fondo... en la esquina de aquella habitación, percibió aquellos ojos brillantes... con aquella respiración jadeante...
La señorita Workshire, había ido a comunicarle que no podía casarse con el, por que amaba profundamente a su mejor amigo de la infancia...
Philippe Molvow
Ahora quizás comprendan su extraño sueño compartido...











ser_anonimo dijo
...debo saber, que es un hombre mas, solo uno mas...
23 Octubre 2007 | 06:53 PM